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Un emprendedor español triunfa con un servicio de esparcimiento de cenizas

Juan Antonio González era un bancario en paro hasta que un día se le ocurrió un negocio innovador y único en el mundo: un servicio de esparcimiento de cenizas como homenaje póstumo mediante aeronaves o embarcaciones, con el que ya ha llegado a rincones como las pirámides de Giza o los Alpes.

El de Juan Antonio es un servicio tan exclusivo que hace dos meses recibió una llamada del Gobierno mexicano pidiéndole asesoramiento sobre cómo esparcir las cenizas de un personaje de renombre internacional: el escritor Gabriel García Márquez.

“Cogí el teléfono y cuál fue mi sorpresa cuando me dicen que llaman del Gobierno mexicano. El deseo de García Márquez era que sus cenizas fueran repartidas entre México y Colombia, así que les recomendé que las metieran en dos urnas ecológicas con un plantón de los árboles autóctonos más longevos de cada país, árboles milenarios, para que de esta forma el espíritu de Gabo se perpetuase el mayor tiempo posible en ellos”, explica con satisfacción.

El consejo esta vez fue gratuito, aunque a cambio recibió la promesa de que tanto el Gobierno mexicano como el colombiano le facilitarían los permisos y los contactos para llevar a cabo su negocio en ambos países.

Presencia en 18 países

“Tengo partners en 18 países. Reino Unido, Canadá, México, Brasil, Holanda, Rumanía… En una ocasión organicé un homenaje en una isla de Canadá. Accedieron a un bosque con un plantón de una conífera típica de allí. Era un lugar de difícil acceso al que llegaron en helicóptero, y a veces no es fácil conseguir los permisos para poder hacerlo”, detalla.

El nombre de la empresa es Yatri, una palabra de origen hindi que significa viaje, camino, sendero, y ocupa un segmento de mercado que va en crecimiento (en la Comunidad de Madrid se elige la incineración en el 34 por ciento de los fallecimientos) y que por razones de falta de espacio en los cementerios o incluso por ser un sistema más ecológico (muchas de las urnas llevan plantones donde nace un nuevo árbol) tiene cada vez mayor aceptación.

Yatri nació hace un año de la forma más simple: “Un día estaba paseando por una playa de Santander con mi mujer y vi cómo una avioneta tiraba publicidad por la ventanilla. Mi padre había fallecido recientemente y entonces me pregunté si habría algún servicio de esparcimiento de cenizas desde el aire. Me puse manos a la obra y vi que no había ninguna empresa registrada en todo el mundo que realizase esta actividad, así que decidí prestarla yo”.

De Santander a Egipto

“Es el servicio más caro que he prestado, 42.000 euros. Se trataba de un chico de 42 años que vivía en Granada, falleció de cáncer y dejó dicho a sus padres y a un amigo que esparcieran sus cenizas por las pirámides de Giza, en Egipto. El servicio incluyó traslado en un jet privado y una vez allí, un vehículo todoterreno blindado, por la situación del país, desde El Cairo hasta Giza, donde esparcieron las cenizas por las dunas próximas”, relata. Los servicios de Yatri también han llegado a los Alpes, donde un helicóptero transportó a una madrileña para que esparciera las cenizas de su marido fallecido, suizo, por esta cordillera por la que paseaban cuando se conocieron.

Desde 400 euros

Pero Yatri no es solo para ricos. Por menos de 400 euros se puede disponer de un homenaje en el Cantábrico con una navegación hasta cinco millas náuticas en un velero de once metros de eslora, con música y lanzando pétalos de flores al mar mientras se oficia la liturgia.

Desde una señora de Marbella que esparció por el Mediterráneo las cenizas de su perro, un chihuahua, subida en un helicóptero, hasta tres hijos que alquilaron un equipo de buceo para colocar una urna con las cenizas de su padre a 15 metros de bajo el mar, en la zona donde solía pescar, Yatri cumple su lema: “Hacer realidad el último deseo de sus clientes por tierra, mar y aire”.